“En aquella época nosotros ya vendíamos muchos millones de discos, pero éramos la cara b de La Movida”, así explica Julio González, de Los Chichos, lo que era su grupo en aquellos años donde las portadas se las llevaban otros.

Su circuito comercial no era tan moderno ni glamuroso como el de La Movida, y es que en vez de triunfar en televisiones y grandes tiendas de discos, Los Chichos eran de gasolineras y cárceles.

Sus integrantes cuentan que estuvieron cantando en todas las cárceles de España y que el público que tenían era excepcional, porque al escucharles se olvidaban de donde estaban.

Los Chichos eran la voz de unos barrios sin salida laboral, donde existían héroes de la marginalidad como el preso común más famoso de España: El Vaquilla. “Era un incondicional nuestro y no robaba un coche si no había una cinta nuestra”, relata Julio González.

Así triunfaron Los Chichos antes, durante y después de La Movida: con canciones sobre delincuencia. Para algunos el ‘lerele’ era música despreciable.

Pero hoy al ‘lerele’ de los Chichos lo cuidan con mimo en el templo de la cultura. La Biblioteca Nacional está digitalizando todos sus cassettes porque este material se degradan muy rápidamente y si no los digitalizáramos podrían perderse.